Por el Dr. Bernabéu, Director Médico – Dermavit Salud
Las autoridades sanitarias de Andalucía han lanzado una advertencia que conviene tomar muy en serio: se avecinan veinte días de alerta de calor extraordinaria, calificada como una de las más extensas y potentes de los últimos años. Desde que se activó el protocolo de la Junta, ya se han registrado más de 1.200 urgencias relacionadas con el calor y, lamentablemente, varias víctimas mortales.
Desde el punto de vista dermatológico, una ola de calor de esta magnitud no es solo un problema de salud general. Es también una agresión directa y sostenida sobre la piel. Y veinte días dan para mucho daño si no se actúa bien desde el principio.
Lo que el calor extremo le hace a tu piel
Cuando las temperaturas se mantienen muy altas durante días, la piel trabaja al límite. La sudoración constante altera el pH cutáneo y debilita la barrera protectora natural. Esto se traduce en piel más irritable, más propensa a brotes de acné, dermatitis, sarpullidos por calor y, por supuesto, quemaduras solares que muchas personas minimizan porque no siempre duelen de inmediato.
Además, la exposición acumulada al sol en una ola tan larga es exactamente el tipo de daño que años después aparece en forma de manchas, queratosis o, en los casos más graves, lesiones malignas.
Lo que debes hacer estos veinte días
Protección solar todos los días, sin excepciones. No solo cuando vas a la playa o a la piscina. También cuando caminas cinco minutos o estás sentado cerca de una ventana. El factor mínimo recomendado es el 50, y hay que reaplicarlo cada dos horas si hay exposición directa.
Evita el sol entre las 12 y las 17 horas. En Sevilla en julio, ese margen es especialmente peligroso. Si tienes que salir, hazlo con sombrero, gafas de sol y ropa ligera de colores claros.
Hidrata la piel desde dentro y desde fuera. Beber agua es imprescindible, pero la piel también necesita hidratación tópica. Con el calor tendemos a abandonar la crema hidratante porque «ya sudamos suficiente». Es el error contrario al que hay que evitar.
Presta atención a los cambios en tu piel. Una ola de calor prolongada es un buen momento para fijarte en manchas que han aparecido, lunares que han cambiado o zonas que no terminan de cicatrizar. El sol activa procesos que de otro modo tardarían más en hacerse visibles.
Cuida especialmente a los más vulnerables. Los mayores de 65 años, los niños pequeños y las personas con enfermedades crónicas o piel sensible necesitan una protección adicional. Si tienes en casa a alguien de estos perfiles, no dejes la protección solar en sus manos.
Mi recomendación
Estos veinte días son una oportunidad para revisar cómo estás cuidando tu piel y corregir lo que no estés haciendo bien. No hace falta esperar a que aparezca un problema.
Si llevas tiempo sin hacerte una revisión dermatológica, este verano es el momento. Mejor detectar cualquier cosa a tiempo que lamentarlo en otoño.
